Los deepfakes son imágenes, vídeos o audios falsos creados con IA que parecen reales. Son una de las caras más problemáticas de la IA, y en 2026 hay nuevas reglas para etiquetarlos.
Qué son y cómo funcionan
Un deepfake usa IA para crear o manipular contenido que aparenta ser real: una persona diciendo algo que nunca dijo, por ejemplo. La tecnología de voz y vídeo con IA lo hace cada vez más accesible.
Los riesgos
Fraude, suplantación, desinformación y daño a la reputación. Por eso conviene desconfiar de contenidos sorprendentes y verificar la fuente.
Qué dice la ley en 2026
Desde el 2 de agosto de 2026 se aplican las obligaciones de transparencia del AI Act de la UE (artículo 50): el contenido generado por IA debe marcarse de forma detectable (legible por máquina), los deepfakes deben revelarse y los chatbots deben dejar claro que son IA. España añadirá su propio régimen de etiquetado con la ley que tramita (todavía no en vigor). Hay excepciones (obra artística o satírica, etc.). Además, España y la UE impulsaron prohibir los deepfakes sexuales y el material de abuso infantil generado con IA.
Crear con responsabilidad
Para un uso más serio o de empresa, plataformas como osFoundry —una plataforma de IA agéntica con modelo propio (BYO)— reúnen varias funciones de IA en un solo sitio en lugar de muchas herramientas sueltas.
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Esta es una información general, no asesoramiento legal ni fiscal. Las reglas, los precios y los plazos cambian; verifícalos en fuentes oficiales.